Experiencia en el Programa Nacional de Liderazgo del Instituto Fe y Vida
Cuando Dios te cambia los planes
Seminario de Emociones Espiritualidad y Evangelio
¿Te ha pasado alguna vez que sientes que todo se te junta y no sabes hacia dónde ir? Mi 2026 arrancó exactamente así: con pasos incompletos y bastantes tropezones. En enero, una fractura de tobillo me dejó en cama por meses. Por si fuera poco, me quedé sin empleo, y las dudas empezaron a nublar mi mente y mi espíritu. En medio de esa tormenta, apareció una propuesta: viajar al Programa Nacional de Liderazgo Católico (PNL) en Chicago.
La pregunta lógica era: ¿Realmente Dios me está llamando a cruzar el océano en este momento de mi vida? En la oración, con la paciencia me puse a escuchar. Y la respuesta de Jesús fue contundente. Llegó a través de los abrazos de mi familia, las palabras de aliento de mis amigos de la comunidad y puertas que comenzaron a abrirse solas. Ahí lo entendí todo! el Señor nunca nos llama desde la comodidad de nuestro sofá, sino desde la confianza.
Esta era mi segunda participación en el programa PNL. Tras haber asistido el año anterior, mis expectativas eran altísimas y creía saber exactamente a qué iba. Sin embargo, los caminos de Dios siempre nos sorprenden y esta vez la experiencia fue totalmente distinta.
Confieso que los primeros dos días experimenté una profunda frustración, no lograba descifrar la estructura de las clases ni entendía cómo las dinámicas conectaban realmente con el título del curso. Lo curioso es que no era un sentimiento aislado, varios participantes que ya contábamos con experiencias previas nos encontrábamos exactamente en el mismo punto, sintiéndonos completamente atascados. Ante esta inquietud, decidimos acercarnos a los profesores para hablar con total honestidad, con una paciencia admirable y un gran sentido pastoral, nos escucharon y nos pidieron un voto de confianza, que tuviéramos paciencia y nos dejáramos guiar.
El vuelco fue al l tercer día, el Espíritu Santo iba obrando de manera misteriosa, enlazando las ideas y tocando profundamente nuestras fibras más íntimas. El aula entera experimentó un vuelco radical, nuestros corazones se abrieron por completo, cada pequeña comunidad de trabajo empezó a conectar internamente, y pronto, como una gran «comunidad de comunidades», nos fuimos entrelazando todos los participantes del seminario.
Los dos últimos días fueron increíbles, nos atrevimos a mostrarnos vulnerables, reflexionando con el Evangelio en la mano sobre nuestra propia historia de vida. Al repasar cada una de las emociones que hemos experimentado en el camino de la fe y de la migración, afloró con fuerza todo aquello que tenía que sanar. Pero lo más hermoso fue constatar que no estábamos solos en esa batalla, en medio de las lágrimas y las catarsis compartidas, sentimos el bálsamo reconfortante del amor de Dios y la contención de los hermanos. Todo esto fue posible gracias a la entrega de nuestros profesores quienes junto a todo el gran equipo de Fe y Vida nos atendieron con un cariño inmenso y nos hicieron sentir verdaderamente como en casa.
Así fuimos trabajando los temas:
La psicología: abordo el análisis de temperamentos, nos mostró las inclinaciones biológicas e identidades emocionales innatas de la persona, así como integración afectiva, que son las herramientas psicológicas básicas para reconocer, aceptar y canalizar las emociones de manera saludable dentro de la vida cristiana.
La lectura y reflexión de pasajes de la biblia: nos mostraron a un Jesús que experimenta, valida y enseña sobre las emociones humanas como la ira, el miedo, la tristeza, la alegría y la compasión
Los evangelios actúan como un mapa que nos enseñan a gestionar el orgullo, la culpa y el sufrimiento, transformando la mente y el corazón.
La espiritualidad: conocer la espiritualidad de algunos de los santos como San Francisco de Asís, san Juan Bautista de La Salle, san Ignacio de Loyola, San Agustín, nos llevó a sumergirnos en una intimidad con Cristo y esta conexión nos ayuda a desarrollar la empatía con el prójimo, superando el individualismo y sanando las heridas que podamos tener en el recorrido de nuestra vida.
Hoy, de regreso en Alemania, te hablo directamente a ti que estás leyendo esto, Dios te ha dotado de talentos específicos, no dejes que el miedo, las caídas o la rutina apaguen tu fuego. Las misiones hispanas en Alemania necesitan tu alegría, tu creatividad y tus ganas de transformar el mundo.
¡Te ánimo de corazón a prepararte, a sumarte a los próximos encuentros y a descubrir el increíble plan que Jesús tiene para tu vida!
Rocio Benazar Rodríguez,
Comunidad de Hamburgo.





