Publicación para la comunidad hispanohablante en Alemania

Capacitación para el Ministerio Juvenil: Sembrar hoy para la Iglesia de mañana

El sueño de la pastoral juvenil tal y como existe hoy en la Delegación surgió en España, allá por el 2018, en medio de una conversación que marcó profundamente mi camino como laica comprometida. Estábamos en una Jornada de Formación para sacerdotes y agentes pastorales, y en un momento dado quedó claro que, salvo contadas excepciones, apenas existían procesos organizados de pastoral juvenil en nuestras Misiones. Yo no lo podía creer, pues desde mi adolescencia he vivido mi fe al amparo de los diferentes grupos juveniles de los que he formado parte, y que han sido “zona segura” de crecimiento en la fe y en el discipulado. Justamente debido a mi experiencia en pastoral juvenil, una de mis primeras iniciativas al llegar a Frankfurt en 2013 fue poner en marcha un grupo de jóvenes que, gracias a Dios, continúa vivo hasta hoy. ¿Cómo era posible que no hubiera espacio para los jóvenes en las demás Misiones? Y, por gracia de Dios, no estuve sola en mi asombro. Junto con Joaquin Simó –entonces recién incorporado al Departamento de Formación–, un joven sacerdote que iniciaba su ministerio en Alemania, y otros dos jóvenes laicos que se nos unieron poco después, nació el deseo de impulsar un proyecto común para toda la Delegación. Ya en ese momento veíamos con claridad que acompañar a los jóvenes era apostar por el presente y el futuro de nuestras comunidades. 

 

Así nació la Capacitación para el Ministerio Juvenil, un itinerario formativo compuesto por siete encuentros de fin de semana, celebrados dos veces al año en un lapso de 3 años y medio, en los que los futuros líderes reciben formación en espiritualidad, teología y pastoral, organización, pedagogía, antropología, psicología y herramientas prácticas para el acompañamiento de jóvenes. El objetivo no es solo ofrecer conocimientos, sino formar discípulos capaces de servir y, a su vez, convertirse en nuevos formadores. Con el paso de los años, los frutos ya son visibles. Misiones como Köln-Bonn, Hamburgo o Hannover cuentan hoy con comunidades juveniles vivas y comprometidas, allí donde antes apenas había presencia de jóvenes. Y también hay señales de cambio en comunidades más pequeñas en las que ya se ven los brotes de lo que puede llegar a ser realmente grande. Para muchos de estos jóvenes, lejos de sus países de origen, estos grupos se han convertido en una auténtica familia: un lugar donde compartir la fe, encontrar apoyo y descubrir que Dios sigue caminando con ellos. 

 

Del 10 al 12 de abril de 2026 tuvimos un nuevo encuentro de formación en Casa Usera, en Köln y, como suele sucedernos al terminar, regresamos a casa con el corazón lleno de esperanza. Sigue habiendo jóvenes que buscan a Jesús, que desean caminar en comunidad y que se atreven a responder al llamado del Señor y acogen la misión de acompañar a otros en esta etapa del camino. Ser parte del equipo de formadores me recuerda constantemente la parábola del sembrador: sembramos con generosidad y confianza, sin saber dónde dará fruto la semilla, pero con la alegría de contemplar cómo Dios hace crecer lo que parecía apenas una ilusión. 

Quisiera terminar con una invitación a los jóvenes, para que no tengan miedo de dar un paso al frente. Nadie nace preparado para servir; es Dios quien capacita, prepara y fortalece a quienes llama. Y a cada Misión en Alemania, para que apoyemos estos procesos de formación con nuestra oración y, sobre todo, con nuestra confianza. Apostar por los jóvenes no es invertir únicamente en el mañana de la Iglesia. Es cuidar su presente, porque ellos ya son hoy una parte viva y esencial de nuestras comunidades.  

Viviana Rodríguez

 

WhatsApp
Facebook
X
Scroll al inicio