RETIRO GRUPO JUVENIL COLONIA-BONN
El fin de semana del 10 al 12 de octubre 2025 tuvo lugar el cuarto retiro espiritual organizado por el Grupo Juvenil Iuvenum Lux de la comunidad hispanohablante de Colonia y Bonn, el cual se llamaba „Mi Santidad, alegría en el amor“, en donde hubo testimonios y una estructura temática basada en la teología del cuerpo.
El propósito principal era que los participantes tuvieran un encuentro auténtico y profundo con Cristo, en donde pudieran preguntarse: ¿Dios para qué me ha creado?, ¿Cuál es el propósito de mi vida?, ¿Cuál es el camino a seguir para llegar a ser santo/a?

Como es común en nuestros retiros, las actividades se engranan unas con otras para llegar a un momento álgido, y en esta ocasión, hablando de las vocaciones, del propósito inicial de nuestro cuerpo a la donación plena en el amor, verse con ojos de amor y perdonarse, los participantes se fueron con la tarea de encontrar el camino que deben emprender para llegar a Cristo por medio de su Santidad, ya que es el llamado que todos recibimos al nacer; volver a la casa de nuestro Padre en el cielo y amarlo hasta la eternidad.
Como fruto de este retiro quisiera compartirles un testimonio, sincero y esperanzador, de uno de los participantes:
Queridas hermanas y queridos hermanos:
Mi nombre es Diego Arévalo y participé en el retiro “Mi santidad, alegría en el amor”. Quiero compartir brevemente mi testimonio.
El pasaje de Mateo 6,24-34 —“Nadie puede servir a dos señores”— resume gran parte de mi lucha espiritual. He vivido momentos de entrega sincera a Dios, pero también largos periodos en los que caí en tentaciones mundanas y vacíos que sólo generaban frustración, culpa y la sensación de no ser suficiente por mis propias fuerzas.
El retiro marcó un contraste profundo: después de tanto agobio y miedo al futuro, volver a sentir el amor y la gracia de Dios fue una luz indispensable. Escuchar testimonios de personas con luchas similares —sacerdotes, consagradas, matrimonios y jóvenes como yo— me mostró que Jesús sigue llamando: “Ven y verás” (Jn 1,46).

Recibir la Eucaristía, confesarme y escribir mi historia desde la mirada del “pequeño Diego” preparó mi corazón para el momento más intenso: con los ojos vendados fui guiado hasta Jesús sacramentado. Sentí que Él me preguntaba si estaba dispuesto a caminar con Él con firmeza, dejando atrás lo que me alejaba de su amor.
Debo admitir que sentí miedo: temía su cruz y renunciar a lo mundano. Sin embargo, sin esperarlo, dije “sí” al abrirme a la comunidad, compartir mis temores y aceptar un compromiso de servicio que me ayuda a no volver al mismo ciclo de vacíos.

Hoy camino con Jesús, dejando que su amor y la oración diaria limpien mis dudas. Ya no busco “ser alguien”, sino poner mis talentos al servicio de una obra mayor que yo. Mi corazón empieza a creer posible la santidad a la que Él nos llama: “Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pe 1,16).
Esperamos que este escrito les haya sacado de su zona de confort espiritual y los empuje a buscar también su verdadera vocación, aquella en donde podrán donarse por completo, en donde se sentirán plenos y felices, pero que sobre todo; los lleve a ser nuestros próximos santos y santas.

Pauline Rativa Barbosa
Grupo Juvenil Iuvenum Lux de Colonia-Bonn






